Zidane

A partir de esto, el Real Madrid consiguió hacer fuertes sus virtudes y esconder sus defectos. Independientemente de la estructura elegida en los tres jugadores que conformarían el ataque, Zidane eligió abrir al equipo para responder a lo que se iba a encontrar de forma frecuente en el fútbol de élite: la defensa en campo contrario del rival. Pepe (o Varane) y Ramos hacían pares con Modric y Kroos, cada uno en un perfil. Los dos centrocampistas interiores del equipo blanco jugaban realmente como laterales en salida de balón, lo que permitía a Carvajal y Marcelo jugar por delante, teniendo un sostén en caso de pérdida y lo más importante, un pasador de élite por detrás. Por lógica, el lado fuerte en los primeros pases del Real Madrid se convirtió en el izquierdo, con Sergio Ramos, Toni Kroos y Marcelo jugando a tres alturas, y en una zona en la que los apoyos de Benzema y Cristiano Ronaldo eran constantes. Todos los artículos de fútbol camiseta,buzos, zapatillas y botas, sudaderas y mucho más
El riesgo de jugar con los dos interiores tan abiertos y los laterales tan arriba fue equilibrado por Casemiro, que llegaba desde esa posición central a una posible pérdida. Zidane además logró incluir al brasileño, reduciendo paulatinamente los problemas que podía tener en el dominio de la pelota ante situaciones de presión: unas veces le sacó de zona de primer pase obligándole a jugar más arriba, y otras la retrasó, pidiéndole un cambio de orientación -que ha acabado dominando de maravilla- sobre las parejas de banda compuestas por Modric-Carvajal y Kroos-Marcelo.
Esta estructura es sin duda la aportación más destacable de Zidane en estos dos años y medio, porque a partir de ahí pueden enfocarse los porqués del dominio merengue en la Copa de Europa. La competición reina castiga al que se queda en blanco en las situaciones caóticas, y la necesidad que provoca el abismo de la eliminación deriva a contextos realmente incontrolables. Ahí el Real Madrid ha dominado, por supuesto, por calidad individual, pero también por estructura táctica. El sector izquierdo desde el pase, con el triángulo Ramos-Modric-Marcelo, y el derecho desde la conducción, con Modric y Carvajal, guardaban la pelota en situaciones límite por presión del rival, y también por culpa de la tensión emocional motivada por el exigente escenario. Lo sucedido en campo contrario varió por diferentes circunstancias, pero Zidane sí asentó un plan casi inamovible que derivó en control, y por tanto, en Copas de Europa.
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Llegados a este punto y teniendo en cuenta que Cristiano Ronaldo y Karim Benzema fueron los dos hombres que siempre tuvieron cabida en el sistema básico del francés, se puede decir que otros dos futbolistas definieron su plan, uno en una primera etapa, y otro en la segunda: Gareth Bale e Isco Alarcón. El principal matiz táctico de Zidane fue darle de forma regular a Toni Kroos la posición de interior izquierdo, pero la apuesta por la BBC era recuperar un pilar básico de la etapa de Carlo Ancelotti. Sin embargo, el funcionamiento colectivo variaba de forma muy relevante con la inclusión de Casemiro. Sin Kroos como mediocentro y sin que el interior izquierdo ofreciera movilidad entre líneas -como en su día sí hacía James Rodríguez-, el juego en los picos del área pasó a ser fundamental. El Real Madrid, para tener control y robar en campo contrario, debía progresar mucho por fuera, y ahí los apoyos de Cristiano Ronaldo y Bale en posición de extremos pasaron a ser fundamentales.