Jugar Sin Koke

El Atlético de Madrid se ha encontrado una situación completamente desconocida desde que Simeone dirige al equipo, al quedar comprometida su clasificación para los octavos de Champions. En su visita al FK Qarabag, el conjunto del Cholo jugó un partido falto de identidad, que bien podría haber desnivelado por la diferencia de calidad entre ambos equipos, pero que nunca dominó por el planteamiento y las opciones utilizadas por el argentino en el frente de ataque, pero sobre todo por no poder trenzar más de dos pases con continuidad. La ausencia de Koke Resurrección se dejó notar en cada minuto. Simeone echó mucho en falta al vallecano.
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Koke no se caracteriza por ser un jugador especialmente creativo, excepción hecha por su último pase, siempre preciso en la asistencia. No obstante, reúne características que no encuentra la plantilla del Atlético de Madrid en otro futbolista. Bien pudo comprobarse cómo su equipo trató de reducir el impacto de su ausencia con los dos hombres de banda, Carrasco y Gaitán, empezando las jugadas en posiciones interiores, más Griezmann como mediapunta, con un ‘9’ que estirara por delante. Ese juego interior que el centrocampista español suma desde el costado es uno de los principales rasgos que convierten al Atlético en un equipo que tiene dentro el gol que marcó Saúl ante el Fútbol Club Barcelona.

Sin Koke, el Atleti no pudo pararse arriba y elaborar
El contexto, además, facilitó la precipitación. La necesidad de ganar para no quedar tocado en la tabla, unido a que Koke era baja, llevó a los colchoneros a verticalizar cada envío, sin el apoyo de sus laterales y sin poder juntarse alrededor del balón para poder tener controlada la salida de su rival. Un cúmulo de circunstancias que impidieron que la principal virtud de Koke, controlar y buscar un compañero, también repetir pases y elaborar dichos toques para colocar las piezas propias y ajenas en el lugar correspondiente, dominara la escena. Fue un día muy propicio para su fútbol. SI bien no está siendo un inicio especialmente inspirado del español, sus rasgos futbolísticos son, de por sí, estructura de juego.
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Entre cierto nerviosismo y la toma de decisiones derivadas por todo lo comentado, el Atlético nunca pudo asentarse y reconocer las alturas que necesita cada jugador para tocar y profundizar. Sin Resurrección, el hombre que menos apareció para sumar pases fue Filipe Luis. Entre el envío raso vertical de Saúl o Gabi hacia los tres mediapuntas y que Carrasco busca muchas más jugadas individuales que sociedades cercanas, el Atlético abrió el partido, sin poder controlar lo que ocurría. Koke es un poso demasiado valioso para contextos clasificatorios tan urgentes.

Koke tiene algunos problemas para agilizar y acelerar una circulación, no es del todo fluido en el gesto y le cuestan ciertas cosas pero si sumamos ‘sentir’ como centrocampista y su lectura de una posesión, de cómo ubica a sus compañeros… es indispensable para el Atlético de Madrid. Indispensable. Ayer fue impactante cómo Koke estaba en el ambiente en cada pase. Es pura organización ofensiva.